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martes, 15 de enero de 2013

Nuestros CSI esclarecen 184 homicidios gracias al ADN


El trabajo de la Policía Científica española permitió esclarecer a lo largo del año pasado 184 homicidios consumados o en grado de tentativa por ADN. Con más de 94.000 informes periciales emitidos se han resuelto cientos de crímenes de terrorismo o agresiones sexuales. Así, los informes periciales emitidos durante 2012 por la Unidad Central de Análisis Científicos han permitido esclarecer 454 delitos de especial importancia.

A los 184 homicidios esclarecidos por ADN, hay que sumar el esclarecimiento de 245 agresiones sexuales y 25 delitos de terrorismo. En total el pasado año se han realizado 17.936 reseñas genéticas que han permitido identificar a 3.347 autores de hechos delictivos.

A estas identificaciones hay que sumar las realizadas por huellas dactilares que ascienden a 8.847. Durante el pasado año, además de emitir informes periciales que han demostrado la implicación de más de tres mil personas en diferentes delitos, desde la Comisaría General de Policía Científica, se ha realizado el cotejo de la base de datos de perfiles genéticos con las de nueve países adscritos al Tratado de Prüm (Alemania, Austria, Francia, Luxemburgo, Holanda, Eslovenia, Eslovaquia, Rumania y Letonia).

Con las coincidencias encontradas la Policía Nacional, a través de su división científica, ha participado activamente en la resolución de más de 50 investigaciones abiertas en el extranjero por homicidio, tráfico de estupefacientes, secuestro o delitos contra el patrimonio. El número total de informes periciales generados el pasado año a nivel nacional por la Comisaría General de Policía Científica asciende a 94.118. De estos, los estudios de muestras de ADN han supuesto el 41%, seguidos por los Químicos-Toxicológicos (21,78%) y Lofoscópicos-SAID (17,96%). El resto de informes periciales se reparten entre los servicios de Balística Forense, Infografía, Falsedad Documental, Escritura Manuscrita, Incendios, Informática Forense, Antropología Forense, Acústica Forense, Trazas Instrumentales y Propiedad Intelectual/Industrial.

viernes, 5 de octubre de 2012

Siempre lo mismo.



Como siempre, cada vez que la crisis golpea con fuerza en España, el primer sector que sufre los recortes es el de la seguridad privada. Empresarios con intereses, pero con escasos o nulos conocimientos de la seguridad efectiva y la realidad social recortan efectivos en sitios sonde cada día se libra un batalla por la supervivencia. Lo estamos viendo a diario en el Metro de Madrid, en la Renfe o en centros comerciales próximos a zonas de botellón. Es evidente que las cosas no están para ir mal gastando los presupuestos de comunidades de propietarios o directivos de grandes empresas, pero antes de recortar debe analizarse con seriedad en que partidas se producen los recortes.

Aunque ocurrió el pasado mes de agosto, no ha llegado a nuestro conocimiento hasta el día de hoy. Un compañero con seis años de experiencia, que prestaba servicio en un centro comercial en la provincia de Murcia, más concretamente en La Manga, donde se acumulan negocios de hostelería y pequeños comercios. Nos enteramos con sorpresa de que las rondas por semejante lugar las hace un sólo Vigilante de Seguridad, con dotación homologada, que aunque legal, es completamente ineficaz en la mayoría de los servicios. Es muy bonito ver al personal de seguridad con sus bonitos uniformes, sus zapatos impolutos y sus defensas reglamentarias de cincuenta centímetros. Es bonito, pero es ineficaz y poco disuasorio.

Este compañero, que ha permanecido días de baja por la salvaje expulsión, hacía en solitario su ronda en una zona plagada de grupos que beben en la calle y algunos mal intencionados que se dedican a romper el mobiliario que todos pagamos y el de comercios varios. Nuestro compañero, sin apoyo pero comprometido con tu labor, decidió llamar la atención de dos delincuentes que estaban rompiendo cristales. Recién cumplida la mayoría de edad, pero con amplia experiencia delictiva a juzgar por su comportamiento.

Parece que a los amigos de la violencia no les agradó verse sorprendidos, así que aprovecharon un momento de descuido para atacar a nuestro compañero con su propia defensa después de robársela, lo patearon y apalearon como si fuera un animal. Aunque se defendió como un bravo, nuestro compañero, Vigilante de Seguridad de los de verdad, de los que se involucran, de los que sienten con orgullo la placa que llevan puesta por fea que sea, de los que se ganan el sueldo y no sólo lo esperan a final de mes, sufrió contusiones y heridas abiertas de diversa gravedad por todo el cuerpo.

Analicemos la situación. ¿Qué debemos hacer?... ¿ignorar nuestro trabajo y mirar a otro lado?, ¿convertirnos en vegetales inmóviles que esperan la paga mensual?. Creemos que no. Creemos que de una vez por todas debemos aprovechar nuestra fuerza para hacer sentir a las empresas que con nosotros ya no se juega más. Tenemos que ponerlas contra la pared para que oigan nuestra opinión antes de plantear las hojas de servicio para cada instalación que vigilamos. Un centro comercial no debe, no puede estar custodiado por un equipo insuficiente. Tal vez sea necesario que renuncien a parte de sus beneficios para abaratar los precios cuando se hagan contrataciones masivas de compañeros que sirvan en sitios con alta conflictividad y peligrosidad. Tal vez sea necesario que determinadas ubicaciones permitan el uso de dotación diferente. No es lo mismo ver a un Vigilante de Seguridad con chaquetilla y corbata, pantalón con la raya perfecta y los zapatos lustrados que ver a un equipo preparado, con uniformes tácticos y material adecuado para las intervenciones en disturbios numerosos o peligrosos. Tal vez deberíamos contar con defensas de mayor tamaño para centros como esos, para estaciones de Renfe y Metro.

No sabemos donde está la solución, pero sabemos donde está el problema. Está donde ha estado siempre. Está en la escasez de efectivos, en la mala contratación por parte de las empresas, en pensar que cualquiera que apruebe un examen se convierte en Vigilante de Seguridad. El problema está en un sueldo precario, en "compañeros" que beben o se drogan en lugar de comportarse de manera profesional, en el respeto que nos han perdido por que primero nos lo perdimos nosotros mismos. El problema está en unos sindicatos para los que no existimos salvo cuando se acercan las elecciones sindicales. El problema está en la falta de preparación obligatoria, en la falta de reciclaje continuo, en la ausencia de preparación física obligatoria en horario laboral... Son muchos los beneficios de las empresas y los sindicatos,  mucho el personal administrativo que vive de nuestro esfuerzo y mucha la seguridad que siente el ciudadano cuando los nuestros están cerca. Pero siempre somos los mismos los que ponemos la cara, los que sufrimos los golpes y acabamos en el hospital, la comisaría o el juzgado. No esperamos que nos lo agradezcan, lo damos por imposible, pero al menos, que nos lo paguen.

martes, 7 de febrero de 2012

Policias en paro, Paraiso para delincuentes

Hace unos días colgué en el muro un enlace a propósito de la huelga que la policia militar está llevando a cabo en varias localidades brasileñas. No faltaron las voces de los que, desconociendo la realidad social que se vive en Brasil, apoyaban esa medida y nos invitaban a tomar idénticas aquí.

No puedo estar mas en desacuerdo. Durante un mes he tenido la inmensa fortuna de recorrer ese maravilloso país que es Argentina. He visto como la sensación de peligro e inseguridad se respira en muchos barrios de Buenos Aires. He sido testigo en primera persona de un atraco a punta de pistola, perpetrado por dos adolescentes a lo que poco faltaba para cumplir la mayoría de edad, que dispararon a un anciano para robarle unas monedas para inmediatemente refugiarse en la villa cercana, una especie de Cañada Real donde delincuentes y gente honrada sin recursos se confunden ante la mirada impasible de las fuerzas policiales. Antes del mediodía, gracias a las grabaciones de las cámaras que están presentes en las principales calles, además de en las zonas conflictivas, los dos delincuentes eran apresados. Menos de una hora después, eran liberados por el Fiscal que ve atadas sus manos ante la presión de colectivos que claman por unos falsos derechos humanos mientras los derechos y la integridad de la gente honrada son pisoteados a diario. No escuche un solo lamento de los servidores del orden. Evidentemente están indignados por las condiciones de desamparo en que se ven obligados a trabajar, pero no faltan a su disciplina, a su deber o al compromiso sagrado que adquieren cuando deciden dedicar su vida a salvaguardar la de los semejantes.

Y no quiero con esto decir que todos los policías en Argentina sean honrados, por que sinceramente la sensación que se respira no es esa. Aunque tampoco seré yo quien les tire la primera piedra, antes bien les mostraré mi apoyo por las condiciones en las que prestan servicio.

En Brasil la problemática es otra. Una policía comida por la corrupción salvo en casos contados con los dedos de una mano que se quejan del salario. Una policia que lleva casi una semana desatendiendo sus obligaciones permitiendo que la delincuencia se adueñe de las calles y que el miedo anide en los corazones de ciudadanos honrados que se ven privados del derecho a salir de sus casas para tareas tan básicas como comprar alimentos por miedo a ser asaltados en el trayecto.


Creo que hay oficios que no deberían beneficiarse del derecho a la huelga, y pienso que las fuerzas policiales son el mas claro ejemplo. Sus protestas deberían ir en otro sentido, a la japonesa, redoblando los esfuerzos para mantener las calles limpias de delincuentes aunque eso suponga multiplicar hasta el infinito el número de arrestos y masificar carceles y tribunales. Es así como realmente se consigue la atención de los gobernantes haciendo al mismo tiempo una gran labor en beneficio de una sociedad que de esta manera mostraría su apoyo incondicional a la protesta.